A
la manera de la aquí recién comentada La
luz de mis ojos, una nueva distopía fílmica marca, otra rara vez, la
diferencia de caminar en pantuflas sobre la tesitura minimalista de las piezas
de cámara, a contrapelo de los dictums de un subgénero dominado en buena parte
hoy día por el ruido y la furia.
