En la ahíta de reconocimientos Gravedad (Gravity, 2013) Sandra Bullock y
George Clooney son dos científicos, de un pequeño grupo de tres, quienes además
de realizar tareas de investigación en una de las estaciones orbitales
norteamericanas en el espacio, deben emprender quehaceres de mantenimiento en
el telescopio espacial Hubble. Durante cierta de esas caminatas cósmicas, todo
el sistema técnico de su nave Explorer sufre desperfectos mayores, como
consecuencia de la tormenta de residuos ocasionada por la explosión de un
satélite ruso atacado por misiles. Miss Simpatía (nunca soñé verla de
cosmonauta) es expulsada a la nada sideral, pero el viejo Clooney, sin dejar de
hacer bromas ni un nanosegundo aunque sepa que la muerte será el precio seguro
de su altruista acción, la rescata de sucumbir en las tinieblas de la eternidad
galáctica. Él, a lo Tim Robbins en Misión a Marte (Brian de Palma, 2002) se
inmola, para que el otro pueda conseguir el objetivo cimero.
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