Con
larga incidencia en la temática política a través de su historia, la
cinematografía italiana ha sido escalpelo con el cual el arte despegó la capa
putrefacta de corrupciones y contradicciones de la sociedad, lo cual llevó a su
máxima expresión durante el denominado Cine Político de los sesenta y setenta,
fundamentalmente de la mano de directores como Francesco Rosi y Elio Petri.
