Pese a otros antecedentes barajados por la crítica a propósitos
evocativo-contextualizatorios, en realidad sería Whisky, estrenado hacia 2005
por Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella, el pequeño gran filme capaz de ubicar a
Uruguay no solo ya dentro de la movida festivalera, sino como un lugar al cual
volver la mirada dentro del mapa cinematográfico del siglo XXI.
Con ese cine minimal, “chiquito”, de cámara en su continente; economía
narrativa en su exploración cartográfica a la cotidianidad; coherencia en la puesta
en escena; personajes antiheroicos e implosivos; e interpretaciones formidables
se identifican las señas audiovisuales fílmicas, las tendencias expresivas
predominantes allí en la disciplina. E igual acontece con La demora (Rodrigo
Plá, 2012), exhibida en Cuba como parte del Festival de Cine Latinoamericano de
La Habana.
