El subgénero negro de niños raptados/investigación policial se da la
mano en el thriller Prisioneros (Prisoners, 2013), con un realizador quien, en
primer lugar, conoce el arte de la narración esculpido por los directores del
Hollywood dorado, los clímaxs, los tiempos, la construcción de personajes y
que, en segundo lugar, se ha favorecido tanto de un equipo técnico como de un
cuadro actoral cuyos integrantes bastante coadyuvaron a imprimirle a su relato
esa sensación de angustia, desasosiego, temor e incertidumbre precisa en trama
semejante.
