Si,
nada exento de razón, en algún momento, George A. Romero, el padre
cinematográfico del subgénero, afirmó que “todo zombi es político”, varios exponentes
focalizados dentro del paisaje fílmico y la teleficción mundiales del siglo XXI
son, además y esencialmente, representaciones artísticas del caos social y la
degradación general aparejados al cisma económico iniciado en 2008.
