Mack Sennett,
creador de la Keystone
y el hombre detrás de la idea de aquellas desmadradas comedias mudas de
tortazos y persecuciones locas de caídas en baches inundados, le dijo hace
noventa años al gordo Fatty Arbuckle. “Yo creo que una comedia es cuando tú te
caes en una zanja y palmas. Tragedia es cuando a mí me sale un padrastro en un
dedo. Todo se reduce a la naturaleza humana, Arbuckle. Es algo natural que a la
gente le encante ver que lo malo empeora". En verdad ello opera casi in strictus sensis dentro de la comedia,
donde mientras más patadas en el trasero sufra el infeliz, más complacencia
tendrá de parte del público; no así en el drama, tierra en la cual esos
calvarios personales experimentados por tantos de ellos, concitan cuando menos
un grado de identificación de muchos espectadores condolidos e incluso avisados
de la hipotética posibilidad de estar en la piel de tales quebradas criaturas.
