Que “Como mejor está un
indio es muerto” resultara la frase dilecta de algunos de los personajes
fílmicos más conocidos de John Wayne, no impidió en nada que este actor fuese transportado a la categoría
de mito en los Estados Unidos por sus adoradores, los medios, y un sistema
interesado en auparlo acorde al estandarte que en el terreno ideológico alzara
desde la pantalla su mejor aliado en Hollywood.
