viernes, 10 de enero de 2014

Gangster sin nombre de verdad no tiene nombre


Como antes hemos comentado en La viña de los Lumière, el surcoreano constituye uno de los cines más pujantes del mundo durante el siglo actual. Ahora bien, ni todos sus exponentes resultan meritorios, ni ha devenido del todo correcta en cuanto a selección jerárquica, como tampoco sistemática, su exhibición en Cuba.

martes, 7 de enero de 2014

Elyseum, otra cara más palomitera de Blomkamp


Elyseum, de estreno en Cuba, es la nueva propuesta del joven realizador Neill Blomkamp. Este creador tuvo en su inicial Distrito 9 la voluntad de encontrar nuevos derroteros, algo no siempre fácil para la ciencia-ficción, y la buena madre de sembrar una historia de aliens en su Sudáfrica natal.

Epic, miniaturas aladas en un mundo verde


El cineasta japonés Hayao Miyazaki, la mayor sensibilidad viviente del universo de la animación pese a su lamentable retiro hace unos meses, nos enseñó a conmovernos con pequeñas grandes historias donde los muy distintos conceptos de bosque, vida salvaje, medio ambiente, pequeñez física, amistad y solidaridad alcanzan una sensación desconocida, con flechas de sentido dirigidas a corroborar la certeza de lo colosal, magno y bello de este mundo en que vivimos y las personas que lo habitan, por arriba de cualquier prejuicio negativo o posible presunción desvirtuada. Esto, sin los desbordes melifluos de la escuela Disney, y desprovisto del corte tan cargante de algunas fábulas morales del cine de acción real.

domingo, 5 de enero de 2014

360: Un Meirelles cada vez más global e impersonal


Aunque es Ciudad de Dios (2002) la película cardinal de Fernando Meirelles -y lo seguirá siendo toda la vida, sino cambia de tercio-, ya en aquel drama-mosaico de las favelas era dable atisbar cierta afición desmedida a epatancias e interrelaciones voluntariosas y un constructo signado por el afán de hallar ecos globales en las resonancias discursivas. Lo último no sería errado, de procurar una hermeneútica de la miseria a lo Luis Buñuel en Los olvidados (1950), y así llevar el calvario marginal de los sufrientes nacionales al encéfalo de la platea universal. Pero, a diferencia del español, el brasilero nutría su “poética de los preteridos” de un deseo a ultranza por conquistar vasta audiencia internacional, entregándole en bandeja la versión cruentamente colorida e hiperrealista for export de lo por esta imaginado.
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