En buena parte de la teleficción latinoamericana, de Televisa a Caracol
y O´Globo, la superficie de la imagen no coincide con el fondo espacial
legítimo de los contextos enfocados. De tal suerte, el cien por ciento de las
telenovelas mexicanas y segmento considerable de las colombianas y brasileras
trabajan sobre el subconsciente de 200 millones de televidentes a partir del
arte del escamoteo, el sofisma y la desvirtuación. Esa constituye una de las tantísimas
razones por las cuales los culebrones regionales son paupérrimos productos
audiovisuales ultrapolitizados, cuya factura responde a pautas de sojuzgación
mental exquisitamente diseñadas, dada su apariencia de invisibilidad.
