La especie
humana comparte rasgos comunes, de todo tipo, sin importar el lugar donde vivan
las personas. No obstante, el carácter nacional de un pueblo la hace distinta,
dentro de la igualdad, doquiera. Para entender, y plasmar en
líneas/parlamentos/actos, la esencia particular del alma cubana, pocos
emprendimientos creativos tan claros, directos, veristas, sabrosos, cautivadores
como la obra escénica del dramaturgo Héctor Quintero. Juan Carlos Cremata
Malberti, el director de Viva Cuba y otro gran enamorado de su país, lo sabe
perfectamente; y es por eso que se propuso el plausible fin de trasladar al
cine dos obras cumbres del dramaturgo: El premio flaco y Contigo, pan y
cebolla, ambas firmadas en los sesentas tempranos del pasado siglo.
