Desde Taxi
driver, su clásico de los ´70, e incluso otros filmes de la época, el lápiz de Martin Scorsese ya venía
punteando, con granito bien negro y subrayado, el mapa configurativo de un
Estados Unidos-otro que no salía en postales turísticas, el cine comercial
desfiguraba, la Literatura
en cierta parte de las casos solo tomaba como tablero donde se movían los personajes
de los relatos, y la Historia
reflejaba de una forma asépticamente elítptica.
Para
sopesar con arreglo a la realidad la sedimentación de los esquemas éticos, el
acendramiento del sistema de valores de una nación y el punto de incidencia de
la violencia dentro del proceso consolidatorio de la estructura clasista y
estratificada del concepto social estadounidense, hay que ver, primero -no importa
el aspecto cronológico- La edad de la inocencia y Pandillas de Nueva York; y
luego El aviador, Toro salvaje, Uno de los nuestros, Casino, la citada Taxi
driver, Vidas al límite e Infiltrados.
