A pocas yardas de
pisar los setenta al finalizar Celebrity,
de 1998,Woody Allen mantenía la lozanía de un cineasta joven. Aun lo hace en
pleno 2014. Esto, aunque no pase de un lugar común, hay que señalarlo porque
resulta maravillosa la vitalidad que, a la sazón, fluía y refluía, sin
atascarse en canales estancos, en la creación de este sabrosísimo, refocilante
y ponzoñoso realizador neoyorkino (con posterioridad, ya entrado este siglo,
Allen sí caería en una retracción mediante parte de su lamentable “periplo
europeo”). La mayoría de las constantes de su obra están nuevamente en Celebrity, aunque la película, siendo una suma de
pastiches, conceptos inveterados de su filosofía de la vida y subrayados de
obsesiones que lo han marcado desde que le salió el vello público, es
rabiosamente nueva, salidita del celofán porque la historia, más allá de sus
obvios puntos de contactos con anteriores cintas, está provista de la enjundia
y la substancia de un proteico acto de entrega al cine.
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lunes, 15 de septiembre de 2014
domingo, 23 de octubre de 2011
Thor: el dios del trueno, según Branagh
Surgido en agosto de 1962 (casi en el mismo parto que el mucho más venerado Spider Man) gracias a la omnipresencia de la divinidad marveliana de Stan Lee junto a su hermano Larry Lieber y el dibujante Jack Kirby, en el No. 83 de la revista Journey into mistery, el personaje versión comic de Thor experimenta ahora otro brinco gigante al desplazarse entre las capas de mundos fantásticos que lo transportaron de quintaesencia de la mitología nórdica/germana a pasto de historieta, hasta carne ya de superproducción fílmica merced al filme homónimo del shakesperiano realizador británico Kenneth Branagh a estrenarse estos días en las salas cubanas.
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