El joven cineasta cubano
Bárbaro Joel Ortiz es un todoterreno sobre el set de filmación, quien
prácticamente interviene en cada uno de los procesos (dirección, animación,
iluminación, fotografía…) de su película Veinte años, corto de los Estudios de
Animación del ICAIC, a reponerse en el verano, rodado mediante la -tan
veteranísima como intermitentemente usada en el planeta- técnica de stop
motion. Tan añeja que ya hace un siglo los rusos la usaban, y luego fueron
centenares los exponentes, de notar o no, fraguados a lo largo de la historia
del séptimo arte (y la televisión) con el empleo de dicha vía, en cuya etapa
más cercana merecen citarse algunos trabajos del director norteamericano Tim
Burton (La novia cadáver, verbigracia) y, fundamentalmente, la labor promovida
por el sello británico Aardman e interesantes proposiciones contemporáneas de
la animación a la manera de Pollitos a la fuga o Wallace y Gromit emergidas de
dicha escuela inglesa.
