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miércoles, 1 de octubre de 2014

The Burning Plain: Arriaga cose sobre retales muy hilados


Los mexicanos Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu conformaron uno de los binomios autorales de mayores aportes al séptimo arte durante la posmodernidad cinematográfica, al concebir tres extraordinarias películas -el primero en tanto guionista y el segundo en calidad de director- de suma influencia dentro de las lógicas narrativas de la ficción fílmica actual como fueron Amores perros, 21 gramos y Babel, las cuales parecieron canalizar no pocos ecos del espíritu de esta época globalizada, transculturalizadora y sujeta a claras disolvencias o reconversiones de paradigmas. Marcada a fuego su morfología en la escritura de la época, a no olvidar la estética de la fragmentación de aquellos alegóricos relatos cronológicamente desordenados y tangenciales, blancos de encuentros/desencuentros y mudas espacio-temporales. Pero en el corazón dramático de este en apariencias inédito estuche formal -si bien a lo mero mero el par zambuía en su vitaminado pudín estructural desde armas de Kurosawa hasta Altman y Winchester 73- había, sin excepción, una buena historia para contar, sustratos argumentales rotundos por arriba de las formas.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Comedia negra a la mexicana


Muy a tono con los perfiles urbanos dilectos de un segmento determinante del cine mexicano de la hipermodernidad, Matando cabos  sitúase en los contextos asfálticos de varias predecesoras famosas o no, pero desde la perspectiva tonal de la comedia negra, a lo Nicotina, de la cual, si no émula, al menos se ubica como pariente cercana, tanto en intenciones como en resultados. Una de las características primas de la comedia negra consiste en hallar humor en situaciones que en apariencias suscitan todo lo contrario; de ahí que la búsqueda -y el encuentro- de la comicidad en Matando cabos se sustente en un conjunto de escenas donde predomina lo macabro, hallándose la hilaridad justamente en su sentido del exceso. A resultas de que la película pueda parecer ida de rosca, aunque justamente es tal la cuerda dramática donde quiere moverse el filme a voluntad.
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