Otro
diagrama ocre sobre la sobrevida en los países del este de Europa tras el paso
al capitalismo configura el largometraje búlgaro Un minuto de gloria, producción fílmica estrenada en Cuba, la cual
ha sido objeto de encomios de la crítica a nivel internacional, merecedora de
premios máximos en los festivales de Gijón y Edimburgo, y que brinda la
posibilidad al espectador nacional de contactar con una pantalla hoy casi ignota,
circulada de forma harto limitada tanto en las carteleras universales como en
las propias.
