En el
principio todo fue una vagina. El pintor francés Gustave Courbet veneró su
instancia propulsora, potencialidad creadora, intrínseco misterio e imantación
sexual absoluta en el celebérrimo cuadro El
origen del mundo (1866) que tanto interés despertaba a Lacan. La raza
humana depende de esa caverna, nada y en mucho platónica, motivadora de
variopintos volúmenes suscritos por Catherine Blackledge (Historia de la vagina); Mithu Sanyal (Vulva, la revelación del sexo
invisible), Naomi Wolf (Vagina) u
otros autores. Aunque su empleo en tanto fuente de placer sexual, sabemos, es
menos lejana en la historia que la anal, ya utilizada con fervor desde los
tiempos de la horda, de los conquistadores del fuego. El realizador Jean-Jacques
Annaud lo ilustraría bien en pedagógica secuencia del filme homónimo estrenado
hace 33 años, útil para quienes no les haga gracia indagar en la protohistoria
del asunto por conducto de los dos últimos tomos de la Historia de la Sexualidad, de Michel Foucault, o El erotismo y Las lágrimas de Eros, de Georges Bataille.
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lunes, 25 de mayo de 2015
domingo, 9 de noviembre de 2014
Complicaciones erosentimentales en el D.F
Sólo
con tu pareja, aquella estimable opera prima de Alfonso Cuarón, plantó en
1991 el pie fundacional de esas historias eroconflictuales que en la pantalla
mexicana de los noventas tuvieron en la vertiente de comedia urbana de
problemas de pareja su expresión más adulta en Cilantro y perejil (1996), del realizador Rafael Montero, y Sexo, pudor y lágrimas (1999), dirigida por
Antonio Serrano. Cilantro... reflexiona
sobre la ruptura matrimonial, la soledad y la búsqueda de la media naranja y la
felicidad. Lo hace desde una perspectiva que aunque se enclave en los
promontorios del humor para nada pierde seriedad en el abordaje del fenómeno.
La película está bien planteada ya a
nivel de guión y su amago de estructura de cine dentro del cine (la hermana de
la protagonista hace su documental a partir de lo que va pasando en la
película) no obstaculiza las posibilidades de recepción de amplias capas del
público. Existe, empero, un elemento utilizado por las guionistas Carolina
Rivera y Cecilia Pérez Grovas a manera de cortinilla verbal al cual se apela en
exceso y deviene valladar en la fluidez narrativa: la no muy mesurada presencia
de ese psicólogo -magnífica, no obstante, su encarnación- que funciona como
sujeto de reflexión de las contingencias de las relaciones amorosas en un
superestresado México de capitales
golondrinas en fuga, TLC, expansión demográfica y acentuados conflictos
políticos internos. Demián Bechir, aquí en su filme-despegue, y Arcelia
Ramírez, el binomio actoral centro de la cinta, está sencillamente fabuloso. Ambos,
de una manera muy orgánica, despedazan con mero sabor mexicano los diálogos que
se les asignan, apoyándose en un muy digno de ponderar trabajo faciogestual,
sin sobredosis de mohínes y otros aberraciones histriónicas delatantes de la
sobreactuación. Es ésta una acertada comedia reflexiva que de sabia manera
incide en los puntos neurálgicos de las relaciones de pareja en la actualidad,
que por el carácter de éstos y el tratamiento dado en la película, coinciden
perfectamente con los comunes a otros pueblos y culturas.
Etiquetas:
Alfonso Cuarón,
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Solo con tu pareja
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