La fundacional
Thelma y Louise, de Ridley Scott,
marcó el camino de las películas de “búsquedas existenciales en la carretera”. Y
aunque lo anterior pueda parecer sartreano o acaso solemne, el cine a veces lo
asume con un buen tilín de sorna o mala leche -sería, un caso, verbigracia, la
antológica A propósito de Schmidt-,
que por suerte aligera la carga dramática de estas catarsis emocionales
vomitadas sobre cuatro ruedas. Historias de pechos descubiertos, en ocasiones
distantes de los modos de decir predominantes en el cine norteamericano, a
resultas de lo cual algunos de los road-movies
facturados allí saben a algo así parecido a lo forzado.
