Como es conocido, la animación mundial posee dos grandes polos de
atención cualitativa: los estudios Ghibli en Japón, con las maravillosas
criaturas de ese genio viviente llamado Hayao Miyazaki y demás cineastas; y
Pixar, en los Estados Unidos: artífice de clásicos modernos del género a la
manera de Juguetes, Wall. E y Up. No obstante, la verdad sea dicha, las últimas
muestras de Pixar marcan franco declive.
